INVITACIÓN A UN VIAJE SONORO - RAFAEL ALBERTI

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Hablar de Rafael Alberti es hablar de un POETA con mayúsculas, de un poeta intemporal,  cuyos versos siguen aún en nuestro recuerdo y seguirán por muchos años. Un artista, que al igual que el genio malagueño Picasso, pasaría por diferentes etapas que harían de él un gran experimentador, capaz de crear una poesía completamente libre y moderna, y al mismo tiempo, respetar la rima, la métrica y el ritmo de la poesía más clásica.

“En el principio fue el laúd. Venía, vagabundo y sonoro, de viaje. Voz ya antigua se ahogaba en su garganta…”

Eran los años 40 cuando Rafael Alberti, durante su exilio en Argentina, conoció al músico murciano Paco Aguilar, bandurrista y componente de la agrupación de instrumentos de plectro más influyente del siglo XX: el Cuarteto Aguilar. Fruto de esa gran amistad y del trabajo conjunto de ambos, nace en 1942 en la ciudad de Buenos Aires Invitación a un Viaje Sonoro, cantata para verso y laúd con acompañamiento de piano. Ambos artistas, junto al pianista Donato Colacelli, ofrecieron más de ochenta recitales en aquella época por toda Hispanoamérica. La interpretación más representativa de la obra fue realizada de forma privada en la casa de Manuel de Falla en Alta Gracia, experiencia emotivamente relatada por el poeta en su autobiografía La Arboleda Perdida. 

Íbamos para hacer escuchar a don Manuel en su retiro un recorrido musical que le agradaría, “Invitación a un viaje sonoro”…
Don Manuel, hecho un rebujo en un rincón, junto a su hermana Carmen, perdido en su hábito de vicuña, escuchaba con recogimiento las alabanzas al laúd con que se abre la cantata:
             „…. paso la mar, abriendo su susurro 
                 de hojas dulces los mirtos y arrayanes
                de Granada, de Córdoba y Sevilla…“
…al surgir los tres nombres de las ciudades andaluzas, un leve tinte rosado le circundó la piel alrededor del brillo de sus gafas.

                                 Rafael Alberti

Una vez regresado Alberti de su exilio y pasados más de cuarenta años de su estreno, el espectáculo Invitación a un viaje sonoro volvió a los escenarios junto al Cuarteto Grandío, en primer lugar, y, posteriormente, con la Orquesta Roberto Grandío, agrupaciones de las que ya formaban parte los maestros Pedro Chamorro y Caridad Simón. 
Invitación a un Viaje sonoro supone un punto de convergencia entre dos manifestaciones artísticas donde la poesía surge de la música, de ahí su invisibilidad y su monolítica estructura. 

“Los versos fueron escritos buscando ser la expresión verbal más rítmica, exacta, a veces aérea y casi inaprensible de las obras, después de escuchadas y estudiadas con la más profunda atención, ciñéndome, en lo posible, al acento musical de cada estilo.”
 Rafael Alberti

La cantata del poeta gaditano es una obra en honor al laúd (bandurria), instrumento admirado y amado por Alberti. Su originalidad estriba en elegir obras musicales conocidas y reconocidas de todos los estilos, países y autores, para galopar geográfica e históricamente por las huellas del laúd como instrumento protagonista y representativo de la cultura española y mediterránea. 
Alfonso X, Juan del Enzina, Purcell, Mozart, Bach, Scarlatti, Albéniz, Falla, Pedro Chamorro o Joaquín Turina, entre otros, son parte de este emocionante y bellísimo viaje. 

“Mozart. La Gracia que vuela
Rondó. La espuma con alas”

Los veinte poemas que constituyen Invitación a un viaje sonoro están asentados sobre tres más extensos ubicados en la introducción, intermedio y conclusión, dotando a la cantata de equilibrio estructural y unidad temática: la mar y el viaje que comienza, continúa y finaliza. 

“¿Oísteis? La luz se pierde. Se hunde la barca en la noche. Sólo la mar permanece”

De nuevo esta obra vuelve a los escenarios con el maestro Pedro Chamorro como recitador y la Orquesta Ciudad de La Mancha bajo la dirección de Fernando Bustamante. 
En esta ocasión, la Orquesta Ciudad de la Mancha, presenta una versión renovada, con nuevos poemas del artista gaditano así como algunas piezas inéditas creadas por Pedro Chamorro, quien interpretó la cantata en numerosas ocasiones junto a su amigo Rafael Alberti y al mismo tiempo, quien compuso y adaptó diferentes números para ser interpretados con orquesta de plectro y guitarra.

“En el principio fue el laúd. Venía, vagabundo y sonoro, de viaje. Su primer puerto fue una mano: España”

Comentarios

Lalita Chaple ha dicho que…
gran artículo sobre las aplicaciones del organizador del evento.
Aplicaciones de Event Organize

Lalita Chaple ha dicho que…
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